Bienvenido, Mister Marshall
Anoche, tras una siesta de 3 horas, decidimos que ya habíamos vegetado bastante para ser viernes, y nos bajamos un rato al cine. Cabe mencionar, antes de que continúe, que estoy en Salamanca haciéndole una visita a Irene, así que fuimos al Vialia, que está a dos pasos de su casa, y decidimos (bueno, yo creo que elegí yo y ella asintió) ver En el punto de mira.
La película comienza mostrando una cumbre mundial que se realiza en Salamanca (de ahí que yo tuviera tanta insistencia con verla, por aquello del in situ) contra el terrorismo; una especie de Alianza de Civilizaciones, pero impulsada por el presidente de EEUU. Al que, por cierto, matan en el minuto 4.
A partir de ahí la historia se muestra a través de los ojos de los diferentes protagonistas: escoltas, gente que pasaba por ahí, reporteros, etc.
Para realizar la película, se recreó la Plaza Mayor en México (motivo por el que la mayoría de los españoles que aparecen tengan un aspecto de centro y sudamericanos que flipas: parece una pesadilla de Arias Cañete), y es la única referencia realista a la ciudad que hay en la película, planos aéreos generados por ordenador aparte (Aprendimos cantidad de geografía charra que nos era completamente desconocida a través de este film, como el barrio mozárabe o la iglesia budista, de los que no nos habían dicho nada en Turismo).
Por lo que resta, fue un rato entretenido, sobre todo porque nadie en la sala daba crédito a lo que estaba viendo (hubo bastantes risas entre el público, por diversos motivos). Os recomiendo que vayáis a verla (al eMule), sólo para que os enteréis de que una película americana es una película americana*, independientemente de dónde esté ambientada.
* En realidad sería “una película estadounidense”, pero es que no tiene tanto gancho, la expresión.
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