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Archivo para Jueves, 3 de abril de 2008

De cómo ISO perdió su credibilidad

Jueves, 3 de abril de 2008 Sin comentarios

La Organización Internacional para la Estandarización (ISO, del griego isos, igual: no son unas siglas) era, hasta hace un par de días, una entidad internacional de establecimiento de estándares no gubernamental, con sede en Ginebra. Se dedicaba a coordinar a sus diferentes miembros, 157 países, a la hora de establecer normas internacionales (que acababan convirtiéndose en leyes a nivel nacional en muchos casos) que facilitasen la interoperabilidad y la transparencia en los ámbitos industrial y comercial.ISO - A division of Microsoft

Se dedicaba a eso y era aquello, hasta hace un par de días, en concreto el 1 de abril, cuando cogió su prestigio y, con ayuda de una fregona XL, levantó la tapa del wáter y no la bajó hasta que vio desaparecer el último gramo.

Creo que las palabras del Coordinador de ISO/IEC, JTC1/SC34 y WG1 lo explican bastante bien:

“The disparity of rules for PAS, Fast-Track and ISO committee generated standards is fast making ISO a laughing stock in IT circles. The days of open standards development are fast disappearing. Instead we are getting ‘standardization by corporation’”

Todo esto se ha producido porque Microsoft, tras un proceso plagado de irregularidades, sospechas de soborno y, en algunos casos, irregularidades que transgredían abiertamente las propias normas de la propia ISO, ha logrado colar como estándar su OOXML: una especificación de formatos de archivo enrevesada, mal documentada y con numerosas contradicciones en su descripción. Cuando leí la noticia en Slashdot era 1 de abril y, evidentemente, me asaltaron las dudas sobre su veracidad, aun sabiendo que /. había prometido que no habría falsas noticias para el April fool’s day.

  • ¿Qué consigue Microsoft con todo esto?
    • Ahora ya nadie puede obligar a organizaciones gubernamentales a publicar sus documentos en PDF u ODT para garantizar la interoperabilidad: OOXML es un estándar. De esta forma puede seguir forzando a las entidades públicas a comprar su software, acallando las voces críticas con el secretismo de sus formatos.
  • Pero, si es un estándar internacional, ¿no pueden implementarlo otros vendedores o desarrolladores?
    • Sí, claro, puedes crear un software compatible con el estándar publicado. Pero en ningún momento estarás seguro de que los archivos que grabes usando Microsoft Office se podrán leer en tu nuevo intérprete: la propia implementación incluída en MS Office 2007 es incompleta.
  • ¿Qué diferencia existe entre MS sugiriendo OOXML como estándar y los hippies del SL con su ODF?
    • La principal diferencia es que los hippies no ganamos nada en el proceso, aparte de la posibilidad de utilizar un formato de archivos común para intercambiar documentos. Microsoft consigue, con cada fallo de implementación en MS Office 2007, forzar a la gente a utilizar su software para poder ver correctamente los documentos. Además, Microsoft ha realizado primero la implementación en su software, y luego ha adaptado el estándar, esto es, la norma se ajusta a la forma en que han programado el sistema, funcionando como una especie de “documentación de cómo lo hacemos nosotros”. Cualquier situación ambigua que se presente supone una forma distinta de actuar: en este caso, un intérprete no mayoritario (cualquiera menos MS Office) tiene las de perder.
      Por poner un ejemplo, es como si el Adobe Reader mostrase mal los documentos creados con programas que siguen al 100% el estándar ISO PDF… La gente tendría que tirar a comprar la edición no gratuita para poder crear PDF que pudiera leer la mayoría.

La esperanza ahora está puesta en que los órganos de regulación de competencia y anti-corrupción, ya sean de la UE, EEUU, o cualquier otro país o congregación de países, pongan los puntos sobre las íes y denuncien y echen atrás este falso estándar.

Más información y referencias:

  1. http://noooxml.org
  2. http://www.iso.org/iso/iso_catalogue/catalogue_tc/catalogue_detail.htm?csnumber=45515
  3. http://en.wikipedia.org/wiki/OOXML
  4. http://ooxmlisdefectivebydesign.blogspot.com
  5. http://www.fsf.org/campaigns/odf.html
  6. http://www.odfalliance.org/blog/index.php/site/top_10_worst_responses/

Como entiendo que debería ser habitual, si alguien tiene dudas o encuentra algún fallo en mis informaciones/razonamientos/fuentes, haga el favor de decirlo y se corrige.

Act 19:28: Añado la fuente número 6, en la que se explican las 10 peores respuestas a comentarios sobre el estándar.

Cartas con respuesta

Jueves, 3 de abril de 2008 Sin comentarios

Rafael Reig es columnista de Público (aparte de director de la sección de opinión, pero ahora me flaquea la memoria, así que no lo garantizo) donde, diariamente, se dedica a contestar cartas que le escriben los propios lectores del periódico, en muchas ocasiones entrando por la banda derecha a criticar el otro carril.

Normalmente coincido con su opinión en un porcentaje alto (el 100% es algo raro, pero la mayoría de las respuestas podrían ser iguales que las mías en un 80%), aunque me suele resultar más interesante cuando nuestros puntos de vista son diametralmente opuestos (diametralmente opuestos, marcos incomparables, prolegómenos del encuentro… ustedes me entienden). Lo que más disfruto de los artículos del señor Reig, aparte de la acidez que rebosan, es su incansable afición a discutir, pero a discutir de verdad: con argumentos, pero sin argumentario.

En este caso quiero hacer mención especial a la respuesta de hoy, porque creo que los medidores de ironía se han salido de la escala. Como aperitivo:

Son los tiempos, ¡qué le vamos a hacer! También llamamos al PSOE socialista, ¿no? Y a los partidos de izquierda, por consiguiente, hay que llamarlos ultraizquierda o izquierda radical. Si ahora llamamos a Rajoy conservador, entonces ¿qué vamos a llamar a Acebes? ¿Vikingo neonazi? ¿Neocon afterpunk? El problema es la unidad de medida. ¿Hay, en el Vaticano, un católico de platino iridiado que sirva como referencia o un proto-bolchevique en el Kremlin? Le propongo que creemos figuras-termómetro: tipos que marquen el cero, un valor constante, y sirvan así para medir hasta las más mínimas oscilaciones.