28
Abr
El peligroso “qué dirán”
Si hay algo que me indigna sobremanera del Gobierno de Zapatero es su permanente miedo al qué dirán. Me parece que, siempre que han dejado un sabor de mala gestión tras algún evento de esos que a la gente le gusta llamar de crisis, ha sido por no querer hablar con la libertad y legitimidad que llevar el timón de un país otorga: por no querer dejar que la derecha cavernaria les saque los colores sin motivo, permiten que lo hagan con parte de razón.
Los dos últimos casos sonoros han sido la alarma acerca del aceite de girasol (con el fantasma de la colza en la mente de los que tenían razón entonces, que yo no era ni espermatozoide) y los rumores sobre el pago de un rescate en la liberación del Playa de Bakio.
Hablando en plata, Soria tendría que haberle echado huevos al asunto y haber dejado claro, y en rueda de prensa, cuál era el problema exacto con el aceite importado de Ucrania, qué marcas eran de fíar y cuáles no, y qué podíamos hacer para evitar morir intoxicados. Creo que son requisitos bastante razonables. Pero en lugar de eso, se nos ofrece una cancelación de la rueda de prensa ya convocada, para dos días después decir que tiremos lo de casa y que volvamos a comprar, con la consiguiente reacción de “por aquí” por parte de los consumidores, quienes ahora no quieren saber ni de los girasoles de Facundo. Señor ministro, si quisiéramos un Ministerio de Asuntos Religiosos, que dirigiera dogmáticamente nuestros hábitos y conductas, no dude de que los solicitaríamos encarecidamente; al tratarse su cartera de la de Sanidad, haga el favor de actuar como se espera de alguien que ostente su cargo.
En cuanto al secuestro del pesquero vasco, no me podría importar menos si se han pagado o dejado de pagar un millón u ocho de dólares. Creo que cambiar 700.000 euros por la vida de 23 personas es una ganga para las familias de los pescadores. Pero, por favor, señoras ministras y viceprensidenta, admitan que han pagado o desmiéntalo, pero no nos dejen con verdades a medias y a tener que interpretar que si no hubieran pagado les sentaría como un tiro que se dijera lo contrario, así que al callar, otorgan. Francia también pagó hace bien poco, cosa que quizá les costó menos de publicitar al organizar una incursión militar en Somalia para apresar a los piratas (que luego nos llamen de la misma forma a los que nos pasamos música sí que es de bucanero); debe de ser que está muy bien arriesgar más vidas, las de soldados en este caso, para no sentirse deshonrado por unos pobres tercermundistas…
Comento estas dos últimas noticias porque son las que más frescas tengo, pero ya digo que todas las veces, que no son muchas, que me ha podido decepcionar este Gobierno, ha sido por su miedo permanente a qué dirá la Caverna. Y una vez más se demuestra que los enemigos incondicionales son más incondicionales que enemigos: lo mismo hemos estado viendo durante cuatro años en lo que respecta al tango con la Iglesia: Zapatero & Co. han cedido hasta la saciedad para evitar que se pusieran de uñas en el otro arcén y, aun con esas, los energúmenos se han dedicado a energumenizar. ¿De verdad merece la pena claudicar ante los que van a intentar hacer leña, caiga o no el árbol?
Más dureza, por favor, más gallardía, y más pasar de lo que diga el PP, la COPE, y el resto de la Obispería, y demostrar que los que hemos votado con esperanza (je) de ver un Gobierno más socialdemócrata (o menos socioliberal) que en la última legislatura, veamos al menos parte de nuestros deseos plasmados en decretos-ley.