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Archivo para marzo, 2010

Un encuentro emotivo

Sábado, 27 de marzo de 2010 Sin comentarios

Ayer me fui a sacar sangre; no es algo con lo que disfrute y no porque tenga miedo a las agujas, ese sólo me acompañó durante la infancia.

Mi miedo no era irracional. Mi miedo fue motivado por una enfermera encantadora que se ensañaba con mi culo, recuerdo que al pincharme, parecía como si el clavarme una aguja intramuscularmente desahogara todas sus frustraciones semanales. Había veces que incluso cogía impulso.

Yo al principio decía: Ay!

Pero creo que aquello la impulsaba a presionar más, así que las últimas veces, tarareaba canciones y sonreía para que la muy simpática pensara que yo estaba disfrutando.

La culpa de tener que pincharme no era de la enfermera, todo sea dicho, era mía, por tener amigdalitis y un poco del doctor por elegir que pasar la molestia de mi garganta al glúteo, era lo mejor para mis amígdalas XXL.

Pero lo dicho, aquello lo superé sin necesidad de psicoterapia, sólo hizo falta que la enfermera se jubilara.

Mi problema cuando me voy a hacer análisis es que soy bastante hipotenso; eso hace que me maree con facilidad…

Ayer no me desmayé, salí todo orgulloso del hospital y me dirigía a la facultad de medicina, iba a hacer una visita, antes de irme al trabajo.

Llovía, hacía viento, yo iba con un portátil, una carpeta, y mi color pálido provocado por la suma de: hipoglucemia de no haber desayunado más la hipotensión de la que os he hablado. Y en ese momento en el que yo camino por la acera… para un pedazo de Mercedes a mi lado, una mujer de unos 60 años, todo peinada y maquillada, baja su ventanilla, y me pregunta: “¿Tienes coche?”

Entonces, por mi cabeza pasa: Qué mujer tan encantadora, está viendo mi estado lamentable, saliendo del hospital, lloviendo… y quiere que no me moje y acercarme a algún sitio. Así que le respondo: “No, pero no necesito que me lleve a ningún sitio, voy aquí mismo, a medicina, muchas gracias de todos modos”.

Recorre una sensación estupenda por mi cuerpo, pensaba que la gente así no existía, y menos en Santander donde si las personas se caracterizan por algo, no es por su amabilidad.

La mujer me sonríe y añade: “No, no, si era porque estoy buscando sitio para aparcar, pero no te preocupes”

Acelera de nuevo y cierra la ventanilla.

Yo me digo, “vaya estúpida”… mientras me sonrojo y pienso…”quizá vaya estúpido” . Y llego mojado y con el esparadrapo despegado a la universidad.

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La cita del día

Martes, 23 de marzo de 2010 Sin comentarios

“The day will come when the mystical generation of Jesus, by the supreme being as his father in the womb of a virgin, will be classed with the fable of the generation of Minerva in the brain of Jupiter.” — Thomas Jefferson

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Un cuarto de siglo, Sevilla, y más

Lunes, 22 de marzo de 2010 Sin comentarios

Aquí donde me ven (bueno, más bien en casa, que ahora estoy en el trabajo), el sábado pasado cumplí, nunca mejor dicho, 25 primaveras. Espero que no me cueste mucho acostumbrarme; no en vano, cuando pasé de 22 a 23 me tiré meses quitándome un año por descuido, tras lo que corregía rápidamente, levantando las suspicacias típicas que puede provocar un muchacho que parece desconocer su propia edad.

Siendo sincero, tuve la oportunidad de hacer un ensayo general el miércoles pasado, cuando amanecí, a costa de Ana, en el Barceló de San Sebastián, no muy famoso por la simpatía de sus recepcionistas pero sí por el pedazo de bufé (o “bufet”, o cualquier otra hispanización cutre que admita la RAE) que ofrecen para desayunar. Lo único que echamos de menos fue su típica fuente de chocolate para bañar gofres, cosa que, mirándolo por el lado bueno, mitigó ligeramente el resentimiento de mi recientemente inaugurado régimen.

Sobre los regalos del martes por la noche no voy a contar mucha cosa, salvo que me encantaron, y que estaban pensados y cuidados hasta el último detalle. Recibí una carta muy bonita (y cara, para lo que vienen siendo las misivas) y un cuadro de una bailarina por horas que no pude abrir hasta el sábado. Hoy he tenido la ocasión de desenvolver el último, en forma de SMS confirmando que nos vamos a Sevilla en septiembre.

Me va a costar esperar.

¿Oyen el coro de ángeles?

Martes, 9 de marzo de 2010 1 comentario

Ya, ni yo. Como tampoco lo oyen la mayoría de las parejas que, durante el año pasado, decidieron dar el paso y decir “sí quiero” y jurarse amor eterno en la salud y en la enfermedad (y otros eufemismos baratos) hasta que la muerte o el divorcio los separen.

Y es que las bodas civiles ya son mayoría, como titula El Correo, cuando hace sólo 11 años alrededor del 70% de los recién casados eran pronunciados como tales delante de un cura.

Personalmente, cómo no, yo lo celebro. Aparte de que me parece bien que cada uno “se destroce la vida como mejor le venga en gana”, como suelo bromear, este dato deslegitima un poco más a las monas blanquinegras episcopales, que se pasan la vida ladrando acerca de cuántos clientes tienen, y al final se trata principalmente de individuos bastante poco comprometidos con toda la parafernalia a los que una vez, de pequeños, se les roció con agua la cabeza y ahora pasan hasta de darse de baja.

Viajes, cambios

Martes, 9 de marzo de 2010 1 comentario

Últimamente tengo esto algo abandonado y hoy he decidido que ya va siendo hora de quitarle el polvo. No he querido escribir nada desde hace una temporada porque tenía pendiente comentar el paseo que Ana y yo nos dimos por Andalucía, pero quería hacerlo sin prisas, con cierto nivel de detalle y tranquilidad, por lo que todo lo que se me iba ocurriendo para poner aquí ha ido formando un pequeño montón detrás.

Nuestro objetivo era conocer juntos un poco de Sevilla, Granada y Córdoba, sobre todo de la primera, dado que pensamos irnos a vivir allí este septiembre (si en Unican les da por publicar la lista de concesiones de la SICUE algún día…). Allá fuimos, hace ya casi un mes, a pesar de las muchas advertencias de lluvia (que resultaron por ser bastante precisas), y la verdad es que nos lo pasamos muy bien.

A pesar de que estuvimos algo acatarrados durante el viaje (motivo ese, junto con la lluvia, de que cambiásemos Córdoba por Madrid, donde, si iba a llover, al menos teníamos quién nos acogiera para no vernos obligados a pagar un hotel), pudimos disfrutar de Sevilla lo suficiente para reafirmarnos en nuestra idea de pasar, al menos, un año allí; la gente es muy acogedora y agradable, y en la ciudad sobran jardines y calles peatonales para perderse.

Granada nos entusiasmó algo menos, sobre todo por la chupa que pillamos pretendiendo visitar la Alhambra. Encontramos, sin embargo, un rincón, el Café Abierto (o Pícaro, que ponía las dos cosas), y dos restaurantes, el Nuevo (donde se come fenomenalmente y el servicio es inmejorable) e Il Gondoliere (un italiano con comida deliciosa y mucha clase que, por tener, tiene hasta actores vestidos de época para recibirte en la puerta, y unos precios muy asequibles) que compensaron, y de qué forma, el no tan buen tiempo.

Y ahora ya estamos aquí, y ya que es mi blog y me da la gana, aprovecho para comentar que el lunes empiezo nuevo curro, en la Uni, con los de ATC, al menos hasta que nos bajemos de nuevo a Sevilla (esa vez ya durante algunos más que tres días). A ver qué tal se da.

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