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Guía sencilla para demostrar cualquier cosa

Jueves, 8 de abril de 2010 5 comentarios

Gracias a Maikelnai, que la decora muy bien decorada dando ejemplos, encuentro una lista con 14 recomendaciones para demostrar cualquier cosa que uno se proponga. No pongo los 14 pasos porque lo interesante es leer el artículo, pero sí un pequeño extracto:

So what separates pseudoscience from science? Well, using the methods of pseudoscience, almost anything can be proved. There is usually no possible way to test the theory. If the theory is testable, it can only be confirmed; it cannot be disproved. There is either no evidence to back up claims, or the evidence is specially picked from the vast field of conflicting data. The theories are often descriptive rather than explanatory, making them possibly correct, but redundant. The phenomena described are often not observable, let alone measurable. Lastly, the terms used in the argument are usually not defined at all, or at the very least are given fuzzy definitions.

PS: También es interesante consultar The Woo Handbook.

Yo ya he dado

Martes, 6 de abril de 2010 Sin comentarios

WikiLeaks es una página web que publica información privilegiada, aportada por fuentes confidenciales, sobre gobiernos y otras instituciones. Entre los numerosos documentos que a través de ella han visto la luz hay historias de corrupción política, de abusos de los derechos humanos, sobre la Cienciología, listas negras de censura en Internet…

Ayer volvieron a demostrar por qué merece la pena invertir 25 míseros euros en ayudarles a seguir adelante, para que no se repita la historia de los últimos meses, en que han tenido que cerrar temporalmente la página por falta de presupuesto: un vídeo que el gobierno de EEUU se negaba a proporcionar, y que muestra el asesinato de dos periodistas de Reuters por parte de los ocupantes de un helicóptero Apache en julio de 2007. La grabación contiene momentos espeluznantes, como cuando una furgoneta se acerca para recoger a los heridos y los cadáveres, y los soldados piden que se les deje seguir disparando; permiso que les es concedido.

Recomiendo leer la noticia original en la propia página de WikiLeaks y la entrada de Íñigo Sáenz de Ugarte al respecto. También, a los débiles de corazón, que se abstengan de pulsar el play.

A vueltas con la tolerancia

Lunes, 5 de abril de 2010 Sin comentarios

Creo que ya he dicho en muchas ocasiones que soy un intolerante, pero que lo soy con las ideas y no con las personas (y, si en algún caso no se ha dado la segunda cláusula, pido perdón antes de continuar). Diciendo que creo que las ideas deben ser lo suficientemente sólidas como para soportar cualquier envite (de corte escéptico) no estoy contando nada nuevo.

Una de las situaciones qué más curiosas y familiares me parecen es la del ateo que no se siente ofendido. De las misma forma que un cristiano, un judío o un mulsulmán (o un antiguo heleno) puede sentirse atacado por alguien que defiende que no hay dioses, o que les hace cuestionarse sus posturas, jamás he visto a un ateo alterarse porque cualquiera de esos otros individuos afirmen lo contrario (sistemática, continua y constantemente, por no decir que sin prueba alguna) o le pidan a él que se explique.

Hay personas que creen que sus ideas valen más que otras -cualesquiera- o que las de los demás -en general-, y que lo que les confiere ese valor no es tanto el mérito propio de la idea como una especie de vallado místico, metafísico, con el que se pretende que la razón y el pensamiento crítico no puedan sino mirar desde lo lejos. Y, claro, cuando se osa tan solo pasar un mísero “por qué” por encima del cercado, ocurre lo de siempre: ira, enfado, rabia, todo ello precipitado por el miedo a no saber, a cuestionarse a uno mismo. Dependiendo de la época de la que hablemos, del carácter del que se da por ofendido y del poder que posea, tendremos una consecuencia u otra derivada de ese miedo: inquisiciones por blasfemia, acusaciones de brujería, juicios sumarísimos a disidentes políticos, lapidaciones de homosexuales, insultos y vituperaciones de diversos calibres…

Según se iba avanzando hacia un mundo más moderno y civilizado, se fue concibiendo el concepto de tolerancia, cuya aplicación permitía que una persona pudiera disidir del pensamiento mayoritario sin tener, por ello, que temer por su integridad física. Una tolerancia hacia las personas, de forma que se puede discrepar de los argumentos y las ideas de otro, pero no abrirle la cabeza por ello. Pero este concepto tan útil y necesario para el avance de la civilización se ha visto prostituido políticamente en los últimos tiempos. Tolerar, en su versión actual, consiste en respetar las creencias, ideas o prácticas de los demás cuando son diferentes a las nuestras. Y por ahí no paso.

¿Cómo se tolera a una persona que cree que las demás razas son inferiores, aun cuando no inflija castigo alguno a nadie? ¿De verdad una persona sin prejuicios raciales puede respetar una creencia de ese tipo? ¿No sería más adecuado y correcto exigir que el racista se plantee por qué cree que otros son inferiores y lo explique, en lugar de darle una palmadita en la espalda y decir “respeto tus ideas, pues son igual de válidas que las de los demás”?

Muchos dirán que el racismo y, por ejemplo, la religión son temas distintos. Que no se puede aplicar el párrafo anterior al creyente en uno o varios dioses. Y yo, muy socráticamente, haré lo que mejor se me da: preguntaré por qué. ¿Acaso hay creencias de primer y segundo nivel? ¿Cuanto más enraizada en uno se encuentra una idea, más digna es de respeto? Conceptos como el geocentrismo o la hegemonía de una u otra raza han formado (y forman, tristemente, en algún caso todavía) parte del sistema central de creencias de individuos e, incluso, de comunidades enteras. ¿Es cuestionar la validez de sus ideas atacarlos en un plano personal, o solo cuando la idea es mala o dañina? ¿Quién decide qué idea es mala y cuál es buena? Es bastante esclarecedor, además, que aquellos que defienden la idea de una moral universal suelen concluir que esta coincide con la suya propia (y que los que tienen otra es por algún defecto, supongo).

Tampoco me parece que una creencia que se profesa de forma personal, sin interferir en la vida de terceros, sea totalmente inocua. Las ideas fijas, inamovibles y nunca cuestionadas sólo llevan a un lugar: la ignorancia. Dudo encontrar a mucha gente que me defienda que la ignorancia es algo deseable, a menos que lo hagan interesadamente con el fin de engañar a otros, o con el de edulcorar artificialmente la realidad para hacerla más atractiva. Lo que distingue a los adultos de los niños es que los primeros no pueden creer que tres tipos en camello recorran todo el mundo en una noche dejando regalos en cada casa, por muy bonito y mágico que nos parezca el concepto. ¿Dejaría usted que operase a su hijo un cirujano que cree en los unicornios?

Y, de nuevo, vuelvo a caer en la trampa de la intransigencia y la ofensa, pues he comparado creer en los unicornios o en los Reyes Magos con una creencia seria. Pero, ¿para quién es seria? No es difícil pensar que cualquier cosa que se le ocurra a uno puede llegar a ser algo importante para algún individuo del planeta; la reciente proliferación de pulseras Power Balance me parece un buen ejemplo. ¿No es dar iguales muestras de intransigencia y, encima, de soberbia, enfadarse por que se compare lo que uno cree con lo que creen, por ejemplo, los indios que realizan la danza de la lluvia? Para mi gusto, el principal motivo de tal enfado es, precisamente, no poder dar una razón (más allá de gritar “no es lo mismo” tapándose los oídos) por la que ambas ideas no son comparables.

Todos podemos estar equivocados en cualquier momento, así que, ¿cómo se puede asumir que algunas de nuestras creencias permanecerán inmutables, pase lo que pase? Ese es el problema del que adolecen muchos de los manuales de comportamiento (y aquí incluyo textos sagrados, libros de medicina tradicional y escritos prescriptivos en general): dicen el miércoles lo mismo que decían el lunes, sin importar lo que haya ocurrido el martes (perdón por utilizar tanto la misma frase, y gracias, Stephen Colbert). Incluso los tratados más eminentes de física, como el Philosophiæ Naturalis Principia Mathematica de Newton, acaban siendo enmendados o rechazados completamente cuando se ve ya no funcionan tan bien. Los promotores científicos nunca harán un drama de esto, más bien se vanagloriarán de ello porque, como dice el refrán, rectificar es de sabios.

Paradójicamente, los que me señalan por mi intransigencia con las ideas se olvidan de que ellos están cometiendo una más grave: la que atañe a los hechos y al sentido común, a la navaja de Occam y al método científico. A pensar, en general.

Philosophiæ Naturalis Principia Mathematica

La cita del día

Domingo, 4 de abril de 2010 Sin comentarios

The word god is for me nothing more than the expression and product of human weaknesses, the Bible a collection of honourable, but still primitive legends which are nevertheless pretty childish. No interpretation no matter how subtle can (for me) change this.

Albert Einstein. Gutkind Letter.

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Lectura recomendada

Domingo, 4 de abril de 2010 Sin comentarios

Para abrir boca, un pequeño extracto (probablemente el más famoso de todo el artículo):

Many orthodox people speak as though it were the business of sceptics to disprove received dogmas rather than of dogmatists to prove them. This is, of course, a mistake. If I were to suggest that between the Earth and Mars there is a china teapot revolving about the sun in an elliptical orbit, nobody would be able to disprove my assertion provided I were careful to add that the teapot is too small to be revealed even by our most powerful telescopes. But if I were to go on to say that, since my assertion cannot be disproved, it is intolerable presumption on the part of human reason to doubt it, I should rightly be thought to be talking nonsense. If, however, the existence of such a teapot were affirmed in ancient books, taught as the sacred truth every Sunday, and instilled into the minds of children at school, hesitation to believe in its existence would become a mark of eccentricity and entitle the doubter to the attentions of the psychiatrist in an enlightened age or of the Inquisitor in an earlier time.

Betrand Russell. Is There a God?.

Si alguien puede aportar una traducción al castellano, será recompensado con un pin de Made in Madrid.

La cita del día

Martes, 23 de marzo de 2010 Sin comentarios

“The day will come when the mystical generation of Jesus, by the supreme being as his father in the womb of a virgin, will be classed with the fable of the generation of Minerva in the brain of Jupiter.” — Thomas Jefferson

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Un cuarto de siglo, Sevilla, y más

Lunes, 22 de marzo de 2010 Sin comentarios

Aquí donde me ven (bueno, más bien en casa, que ahora estoy en el trabajo), el sábado pasado cumplí, nunca mejor dicho, 25 primaveras. Espero que no me cueste mucho acostumbrarme; no en vano, cuando pasé de 22 a 23 me tiré meses quitándome un año por descuido, tras lo que corregía rápidamente, levantando las suspicacias típicas que puede provocar un muchacho que parece desconocer su propia edad.

Siendo sincero, tuve la oportunidad de hacer un ensayo general el miércoles pasado, cuando amanecí, a costa de Ana, en el Barceló de San Sebastián, no muy famoso por la simpatía de sus recepcionistas pero sí por el pedazo de bufé (o “bufet”, o cualquier otra hispanización cutre que admita la RAE) que ofrecen para desayunar. Lo único que echamos de menos fue su típica fuente de chocolate para bañar gofres, cosa que, mirándolo por el lado bueno, mitigó ligeramente el resentimiento de mi recientemente inaugurado régimen.

Sobre los regalos del martes por la noche no voy a contar mucha cosa, salvo que me encantaron, y que estaban pensados y cuidados hasta el último detalle. Recibí una carta muy bonita (y cara, para lo que vienen siendo las misivas) y un cuadro de una bailarina por horas que no pude abrir hasta el sábado. Hoy he tenido la ocasión de desenvolver el último, en forma de SMS confirmando que nos vamos a Sevilla en septiembre.

Me va a costar esperar.

¿Oyen el coro de ángeles?

Martes, 9 de marzo de 2010 1 comentario

Ya, ni yo. Como tampoco lo oyen la mayoría de las parejas que, durante el año pasado, decidieron dar el paso y decir “sí quiero” y jurarse amor eterno en la salud y en la enfermedad (y otros eufemismos baratos) hasta que la muerte o el divorcio los separen.

Y es que las bodas civiles ya son mayoría, como titula El Correo, cuando hace sólo 11 años alrededor del 70% de los recién casados eran pronunciados como tales delante de un cura.

Personalmente, cómo no, yo lo celebro. Aparte de que me parece bien que cada uno “se destroce la vida como mejor le venga en gana”, como suelo bromear, este dato deslegitima un poco más a las monas blanquinegras episcopales, que se pasan la vida ladrando acerca de cuántos clientes tienen, y al final se trata principalmente de individuos bastante poco comprometidos con toda la parafernalia a los que una vez, de pequeños, se les roció con agua la cabeza y ahora pasan hasta de darse de baja.

Viajes, cambios

Martes, 9 de marzo de 2010 1 comentario

Últimamente tengo esto algo abandonado y hoy he decidido que ya va siendo hora de quitarle el polvo. No he querido escribir nada desde hace una temporada porque tenía pendiente comentar el paseo que Ana y yo nos dimos por Andalucía, pero quería hacerlo sin prisas, con cierto nivel de detalle y tranquilidad, por lo que todo lo que se me iba ocurriendo para poner aquí ha ido formando un pequeño montón detrás.

Nuestro objetivo era conocer juntos un poco de Sevilla, Granada y Córdoba, sobre todo de la primera, dado que pensamos irnos a vivir allí este septiembre (si en Unican les da por publicar la lista de concesiones de la SICUE algún día…). Allá fuimos, hace ya casi un mes, a pesar de las muchas advertencias de lluvia (que resultaron por ser bastante precisas), y la verdad es que nos lo pasamos muy bien.

A pesar de que estuvimos algo acatarrados durante el viaje (motivo ese, junto con la lluvia, de que cambiásemos Córdoba por Madrid, donde, si iba a llover, al menos teníamos quién nos acogiera para no vernos obligados a pagar un hotel), pudimos disfrutar de Sevilla lo suficiente para reafirmarnos en nuestra idea de pasar, al menos, un año allí; la gente es muy acogedora y agradable, y en la ciudad sobran jardines y calles peatonales para perderse.

Granada nos entusiasmó algo menos, sobre todo por la chupa que pillamos pretendiendo visitar la Alhambra. Encontramos, sin embargo, un rincón, el Café Abierto (o Pícaro, que ponía las dos cosas), y dos restaurantes, el Nuevo (donde se come fenomenalmente y el servicio es inmejorable) e Il Gondoliere (un italiano con comida deliciosa y mucha clase que, por tener, tiene hasta actores vestidos de época para recibirte en la puerta, y unos precios muy asequibles) que compensaron, y de qué forma, el no tan buen tiempo.

Y ahora ya estamos aquí, y ya que es mi blog y me da la gana, aprovecho para comentar que el lunes empiezo nuevo curro, en la Uni, con los de ATC, al menos hasta que nos bajemos de nuevo a Sevilla (esa vez ya durante algunos más que tres días). A ver qué tal se da.

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Quizá más

Lunes, 1 de febrero de 2010 1 comentario

Hace 50 años, cuatro jóvenes afroamericanos entraron en un Woolworth y se sentaron en los taburetes reservados a los blancos. Incluso a mí, que nací 25 años más tarde, 1960 me parece apenas anteayer. Y, sin embargo, los negros todavía tenían que comer de pie en el Primer Mundo.

Al día siguiente, los Cuatro de Greensboro se convirtieron en veintisiete. Y los veintisiete, al poco tiempo, en muchos más; el día 5 se presentaron unos 300 estudiantes negros para protestar pacíficamente, sentados en taburetes. Hizo falta un aviso de bomba anónimo para romper la cadena, pero ya era demasiado tarde: la voz se había corrido, y protestas de este tipo, junto con boicots económicos, comenzaban a brotar por todo el sur de Estados Unidos.

Franklin McCain cuenta que, mientras estaban los cuatro sentados donde sabían que estaba prohibido, una mujer mayor, blanca, se les acercó, le puso a él la mano sobre el hombro y dijo: “Chicos, estoy tan orgullosa de vosotros… Sólo lamento que no hayáis hecho esto hace diez años”. Y recuerda:

“That was the greatest source of inspiration to me, probably for all my life, primarily because it came from a very unexpected person. You picture 1960 in the South in a little old white lady’s space and you are acting out of place, and she compliments you.”

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