Sois los mismos
Por increíble que parezca, sí, sois los mismos. Los mismos cobardes, hipócritas, llorones. Sois los mismos que reproducíais las caricaturas de Mahoma, porque es libertad de expresión (y lo que les jode a los moros, ¿eh?). Los mismos que siempre decís “con el Islam no se atreven”, porque “meterse con un católico sale barato”. No se meten con vosotros, porque sois mierda, y a la mierda se la ignora. Como mucho, se tapa uno la nariz ante ella. Sois puño de hierro y mandíbula de cristal. Sois los que llamáis a los gays enfermos antinaturales, que nos amenazáis con sufrimientos eternos a los que pensamos por nuestra cuenta, porque lo dicen un libro más fantástico (y menos entretenido) que el Señor de los Anillos y un judío de hace 2000 años con delirios de grandeza. Sois los que os sentís ofendidos por quienes ridiculizan vuestras creencias, ante, quizá, la imposibilidad de defenderlas. Los que se ríen de Irán y sus leyes ultrarreligiosas.
Los mismos sois los que os frotáis las manos con lo que le están haciendo a Krahe.
Porque, al fin y al cabo, los mismos sois que los que quemaron a Servet en la hoguera o los que juzgaron a Galileo. Si algo os jode, que no vaya más allá de, en principio, 132.000 euros, ¿verdad?
Vuestra forma de poner la otra mejilla os delata. Si vosotros mismos prostituís a vuestro cristo, ¿qué más os da que otros lo cocinen?
14.33. Edito y cortopego. El juego se llama Adivine de qué hablamos.
- El paciente expresa una idea o una creencia con una persistencia o fuerza inusual.
- Esa idea parece ejercer una influencia excesiva, y su vida se altera habitualmente hasta extremos inexplicables.
- A pesar de su convicción profunda, habitualmente hay un cierto secretismo o sospecha cuando el paciente es preguntado sobre el tema.
- El individuo tiende a estar sin humor e hipersensible, especialmente respecto a su creencia.
- Tiene un carácter de centralidad: independientemente de lo improbable que sean las cosas que le ocurren, el paciente lo acepta sin casi cuestionárselo.
- Si se intenta contradecir su creencia es probable que levante una fuerte reacción emocional, a menudo con irritabilidad y hostilidad.
- La creencia es, cuando menos, improbable.
- La idea delirante ocupa una gran parte del tiempo del paciente, y abruma otros elementos de su psique.
- El delirio, si se exterioriza, a menudo conduce a comportamientos anormales y fuera de lugar, aunque quizás comprensibles conocidas las creencias delirantes.

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