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Archivo para la categoría ‘política’

Una alegría nueva y la misma derrota de siempre

Lunes, 28 de septiembre de 2009 1 comentario

Rabiad, cristofreaks, rabiad… Que a partir de hoy se puede comprar en farmacias, sin receta, y sin límite de edad, la píldora del día después. Llamadla abortiva, comentad sus ominosos efectos secundarios, ciscaos en la madre de Zapatero por ser el aniquilador de niños. Lo que os dé la santa gana. Os jodéis.

Y antes de que nadie diga la estupidez supina, sabed que estoy de acuerdo: los farmacéuticos deben tener derecho a la objeción de conciencia. Eso sí, por el procedimiento de dejar de ser farmacéuticos; por mí como si quieren opositar para ordenanzas de juzgado, me resbala, pero la licencia para abrir una farmacia es una concesión que realiza el Estado a un grupo reducido de gente para que, a cambio, nos surtan a los ciudadanos de a pie de los medicamentos que se consideren adecuados.

En un segundo capítulo, con tono más sombrío: rabiemos, gentes de izquierdas, rabiemos. Porque ya no hay izquierda representativa en Europa: las viejas socialdemocracias se han ido convirtiendo el capitalismo, diluyendo su identidad y, con ello, haciendo que los que alguna vez creímos en ellas como una opción verdadera hayamos perdido toda la esperanza.

Los autodenominados socialdemócratas pierden apoyo a lo largo y ancho del continente. Incluso en Portugal, aun habiendo ganado, los socialistas ya no disponen de mayoría absoluta (fruto, quizá, del desencanto de un electorado del que casi la mitad decidió quedarse en casa). ¿De verdad nadie cree que esto se pueda deber a que, tanto en tiempos de bonanza como, sobre todo, en época de crisis, las políticas económicas de los partidos a uno y otro lado de la balanza difieran apenas en la camiseta que vista el representante que las anuncia?

La izquierda real, en países como el nuestro y los de su entorno, no tiene opción real de gobernar. Los que les votamos (y votaríamos) lo sabemos, y por ello nos debatimos entre el voto útil o la abstención. Los votantes de derechas han demostrado que les son indiferentes el tipo de política lleven a cabo los representantes que ellos eligen o los más que turbios asuntos en que se vean envueltos: lo importante es ganar.

¿Y los socialdemócratas? En medio, entre un electorado de izquierdas del que reniegan, y uno de derechas al que no pueden convencer.

Hay que joderse

Sábado, 26 de septiembre de 2009 Sin comentarios

Los mismos gilipollas que se quejan de que la corrupción no es interesante porque de lo que hay que hablar es de la crisis, dando la matraca con la foto de las hijas de ZP.

Más alto, pero no más claro

Jueves, 30 de julio de 2009 Sin comentarios

Muy interesante el artículo de Francisco Balaguer Callejón que aparece hoy en la versión digital, al menos, de Público. Extraigo un pedacito:

El alcance de esta confusión es fácil de entender: imaginemos que la mayoría de los vocales fuera, por azar, de una confesión religiosa contraria a las transfusiones de sangre y que el Consejo tuviera que informar, porque alguna ley así lo hubiera dispuesto, acerca de una reforma que afectara a las actuaciones sanitarias, ¿podrían los vocales de la mayoría negarse a emitir un informe que avalara la conformidad con el ordenamiento jurídico de las transfusiones de sangre?

Compartir el fin no es compartir los medios

Jueves, 30 de julio de 2009 1 comentario

No sé si he escrito anteriormente sobre este mismo tema, pero aquí va otra vez.

Leo en la columna de Escudier en Público que Amando de Miguel dijo ayer en Onda Cero una sandez como pocas: “mientras haya nacionalismo habrá terrorismo en el País Vasco”. Lo primero que se me ha pasado por la cabeza es que fuera una frase interesadamente sacada de contexto, pero con el background de este personaje, me parece que le pega bastante bien.

La estupidez en sí presenta dos implicaciones, a saber: que el vasco es distinto al resto de los nacionalismos (aunque guardase similitudes con el norirlandés), y que, además, uno de los hechos diferenciales es el surgimiento espontáneo de terrorismo alrededor del primero.

Yo comprendo que ser apuntado con una cámara le disminuya a uno el cociente intelectual en su docenita de puntos, por lo que no me sorprendería que ocurriera lo mismo si a uno le dan un micrófono (con audiencia y todo). Lo que este señor no entiende es que el nacionalismo no es más que un sentimiento irracional que piensa que lo de casa es mejor, por ser de casa, que todos estamos en mayor o menor medida sujetos involuntariamente a él (aunque algunos reneguemos activa y conscientemente). El nacionalismo parte de esa sensación y busca, como objetivo, conseguir cierta independencia de los de fuera. No tiene nada que ver con bombas.

Para cualquiera que tenga un par de dedos de frente, nunca compartir el fin significó compartir los medios. Yo puedo abogar por una España republicana y laica (o atea, lo mismo me da que me da lo mismo), pero no voy a apoyar a los que se dediquen a quemar mezquitas, sinagogas e iglesias o a ponerle francotiradores al Rey, por muy cerca que me lleven de convertir en realidad mi visión. Otra cosa es que uno mismo parta ya de pensar que estaría de acuerdo con cualquier acción que se perpetrase sólo porque encaja en su cuadro mental (me vienen a la memoria las voladuras de clínicas abortistas). Si creo, sé, que mis ideas son mejores que otras, no veo por qué voy a tener la necesidad de emplear la violencia para defenderlas; ya hablarán ellas por sí solas.

Es el cuento de Iniciativa Internacionalista otra vez. Batasuna le da su apoyo, ergo se convierten en terroristas (en lo que vendría a ser un remake macabro del cuento del rey Midas). Creo que lo más rentable, y rápido, para anarquizar este país sería que, por turnos, Batasuna y ETA se mostrasen públicamente a favor del PSOE y del PP. Veríamos a estas hordas de apologistas lanzándose a lo kamikaze a explicar que “no es lo mismo”. Por supuesto que no: éstos son los míos.

Un poquito más a la izquierda

Miércoles, 24 de junio de 2009 Sin comentarios

Ayer se me iluminaron los ojos leyendo un periódico (no, yo tampoco me lo creía). Resulta que, después de reducir el impuesto de sociedades y eliminar el del patrimonio (perdiendo no sé si unos 1.100 millones de euros en el proceso) para subir los indirectos del tabaco y la gasolina (y así recuperar lo anterior y sacar un poco más), demostrando que les sobran al menos las dos siglas del medio, el PSOE decide dar un giro de 180º y pacta con IU-ICV subir el IRPF a las rentas más altas, y limitar el cheque bebé, los famosos 400€ y otro par de deducciones y ventajas a las más bajas.

Ah, pero los giros de 180º nunca vienen solos. ¿Traicionar la política socio-liberal que tan buenos resultados ha dado a la pseudoizquierda en toda Europa? ¡Nunca! Basta que vengan cuatro democristianos (bueno, diez, seamos justos) y digan que con el dinero de los ricos no se juega, y arreglado.

Si, llevados por el pánico y la incertidumbre, habían hecho acopio de provisiones, encerrado a su familia en casa y tapiado las ventanas, pueden abortar la operación. Nuestro gobierno sigue siendo de derechas.

Apostasía express

Jueves, 18 de junio de 2009 1 comentario

Que estaba pensando yo que, ya que no dejan a uno (y me excluyo, que a mí nunca me metieron a la fuerza) salirse de la secta mediante el procedimiento estándar, es una gozada que ahora hayan instaurado la apostasía express.

Con cuatro o cinco ideas revolucionarias como éstas, puede que en cinco o diez años hayan pasado a ser poco más que una anomalía hitórico-social…

Cosas que oigo en la radio

Martes, 16 de junio de 2009 Sin comentarios

El otro día Pepe Blanco justificó la subida del tabaco y de la gasolina con dos argumentos: que España es el país de la UE que menos grava estos conceptos, y que incrementar el precio del tabaco va a contribuir al objetivo “de combatir algo que es muy perjudicial para la salud de los ciudadanos” (cito de Europa Press).

No entiendo el doble rasero que se utiliza para separa el tabaco y el alcohol de las demás drogas. El tabaco es malo pero, en vez de prohibirlo, le subimos el precio para que se compre menos. ¿Qué le decimos entonces al que pide que se legalice la marihuana, una vez que lo malo no tiene que estar prohibido, sólo más caro?

Que conste que me parece muy bien que se suba el tabaco; al fin y al cabo, el que se fastidia los pulmones porque quiere, al menos, que contribuya a aliviar la carga que le impone al sistema sanitario público. Pero que no nos vengan de que lo hacen por nuestra salud porque, por ello mismo, lo prohibrían o intervendrían, como estado que son, en el comercio de otras drogas. Imaginémonos por un momento los beneficios que supondrían, tanto para el estado (económicamente) como para sus ciudadanos (en lo que a calidad se refiere), el reflote de esa porción de economía sumergida.

La elección

Miércoles, 10 de junio de 2009 Sin comentarios

Elegir consiste en escoger una opción entre varias, supuestamente la mejor. A pesar de que no siempre escojamos lo que nos gusta o lo que les gusta a otros, la esencia de la idoneidad de la elección nunca desaparece del horizonte. En igualdad de condiciones, probablemente nos dejemos llevar por lo sentimental (o por el azar, sobre el que también se deposita la carga emocional del ‘destino’), pero si tratamos de decidir entre dos opciones (al fin y al cabo, una decisión con varias posibilidades siempre se puede plantear como una eliminatoria uno contra uno) que adolecen de los mismos defectos, obviamente nos inclinaremos hacia la que los manifieste con menos intensidad.

Hasta aquí, claro, ¿no? Una vez hecha la introducción metafísica, vamos a aplicarlo a mi campo de batalla favorito: la política.

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El peligroso “qué dirán”

Lunes, 28 de abril de 2008 Sin comentarios

Si hay algo que me indigna sobremanera del Gobierno de Zapatero es su permanente miedo al qué dirán. Me parece que, siempre que han dejado un sabor de mala gestión tras algún evento de esos que a la gente le gusta llamar de crisis, ha sido por no querer hablar con la libertad y legitimidad que llevar el timón de un país otorga: por no querer dejar que la derecha cavernaria les saque los colores sin motivo, permiten que lo hagan con parte de razón.

Los dos últimos casos sonoros han sido la alarma acerca del aceite de girasol (con el fantasma de la colza en la mente de los que tenían razón entonces, que yo no era ni espermatozoide) y los rumores sobre el pago de un rescate en la liberación del Playa de Bakio.

Hablando en plata, Soria tendría que haberle echado huevos al asunto y haber dejado claro, y en rueda de prensa, cuál era el problema exacto con el aceite importado de Ucrania, qué marcas eran de fíar y cuáles no, y qué podíamos hacer para evitar morir intoxicados. Creo que son requisitos bastante razonables. Leer más…

España y la solidaridad

Martes, 22 de abril de 2008 Sin comentarios

Existe un grupo de individuos cuya vida consiste en una constante cruzada para intentar enseñarnos a los demás cómo ser unos correctos españoles. A pesar de que yo estoy bastante convencido de ser actualmente español, parece ser que todavía tengo un par de lecciones pendientes.

Nunca aprendí a amar España. Y no porque la odie, todo lo contrario; simplemente me produce un amplio sentimiento de indiferencia (la España que nos pretenden vender estos individuos, más). Nunca comprendí por qué tengo que apoyar una nación por el mero hecho de haber nacido en ella. Me pueden gustar unas cosas de ella, de la misma forma que puedo aborrecer otras, pero no comprendería estar sometido constantemente a un sentimiento de idolatría hacia un pedazo de tierra cuyas fronteras fueron establecidas arbitrariamente antes de que se me pudiera pedir opinión.

Los nacionalismos, tanto de fuera como de dentro, me producen un sentimiento de incomprensión completo. A mi modo de ver, sólo fomentan la insolidaridad y la exclusión: el otro es el otro y tú eres tú, sólo porque a vuestras madres les dio por parir en sitios distintos. Hay una viñeta de Medina que ilustra en cuatro trazos lo que se me pasa por la cabeza cuando oigo a un nacionalista.

Por otra parte, los nacionalistas que más gracia me hacen son los españoles centralistas, esos que odian a los catalanes y a los vascos sólo porque una parte de estos periféricos pretenden irse con la tierra a otra parte. Me hizo mucha gracia el otro día, durante una comida, que una persona mencionase que sólo se podía comprar en El Corte Inglés, porque Carrefour es capital extranjero y Eroski es aún peor. No pude contenerme y obviamente pregunté si los miles de cajeros, guardias de seguridad, reponedores y ejecutivos de Carrefour en España también eran capital extranjero y los teníamos que enviar al paro. Como era de esperar no hubo respuesta (tampoco propósito de enmienda, supongo; es lo que tienen los dogmas, que no hay contestación que les valga).

Pero si algo me hace gracia es la defensa a ultranza del boicot a todo lo catalán y vasco. Yo no entiendo cómo estos señores se dedican a decir que aman España, que España tal o cual (llega el momento en que no distingues amor a la patria del español de 1000 palabras), pero que mantengan la idea de que hay espaloles de primera (los que aman y hacen por esta gran nación), de segunda (los que pasamos) y de tercera (los que se quieren ir). España sí, pero “la que a mí me dé la gana”.