Creo que sí voy a esperar fuera

Domingo, 16 de mayo de 2010 2 comentarios

El miércoles tenía ganas de echar a correr y no mirar atrás; hoy ya tengo la determinación. Apenas me quedaban razones para seguir viviendo en este país, para el que no pasa el tiempo, y durante estos últimos días se han ido, poco a poco, disipado.

Sólo me queda la cuestión del adónde, porque el cuándo será “cuanto antes”. Supongo que seguiré escribiendo allá donde aterrice.

Pero, por si acaso: adiós.

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Os espero fuera

Miércoles, 12 de mayo de 2010 3 comentarios

Creía que no llegaríamos a este punto, pero, en el fondo del corazón, estaba seguro de que así iba a ser. En este instante, tras leer la lista de medidas que va a aplicar el Gobierno para reducir el déficit, tengo ganas de decir “bueno, chicos, la película es demasiado para mí” y salirme del cine. Lástima que no sea tan fácil.

  • Reducir las retribuciones de personal del sector público en un 5% de media en 2010 y congelarlas en 2011. Los miembros del Gobierno y demás altos cargos tendrán una reducción superior al último tramo de la escala que se establezca.
  • Suspender para 2011 la revalorización de las pensiones, excluyendo las no contributivas y las pensiones mínimas.
  • Eliminar el régimen transitorio para la jubilación parcial previsto en la Ley 40/2007.
  • Eliminar la prestación por nacimiento de 2.500 euros a partir del 1 de enero de 2011.
  • Reducir los gastos en farmacia mediante una revisión del precio de los medicamentos excluidos del sistema de precios de referencia, y mediante la adecuación del número de unidades de los envases de los medicamentos a la duración estandarizada de los tratamientos, así como dispensación de medicamentos en unidosis.
  • Suprimir, para los nuevos solicitantes, la retroactividad del pago de prestaciones por dependencia al día de presentación de la solicitud, estableciéndose, paralelamente, un plazo máximo de resolución de 6 meses, cuyo incumplimiento llevará aparejada retroactividad desde esa fecha.
  • Reducir, entre 2010-2011, 600 millones de euros en Ayuda Oficial al Desarrollo.
  • Se prevé una reducción de 6.045 millones de euros entre 2010 y 2011 en la inversión pública estatal.
  • Se prevé un ahorro adicional de 1.200 millones de euros por parte de las Comunidades Autónomas y las Entidades Locales.

Por si acaso el lector no es tan perspicaz, el Presidente lo ha dejado claro: “[Los ciudadanos] son los mismos que nada han tenido que ver con el origen de la crisis y los que ahora sufren la consecuencias”. ¿Y por qué no eliminar las subvenciones a la Iglesia Católica (que rondan, y lo digo de memoria, los 6000 millones de euros anuales), recuperar el impuesto sobre el patrimonio, crear un nuevo tramo de la renta para salarios superiores a 150.000€ mensuales o erradicar el concepto de colegio concertado? ¿Por qué los que se hicieron ricos y provocaron la crisis ahora se siguen haciendo ricos (incluso más que antes, pregunten por el lunes en Madrid), mientras que los que nada han tenido que ver pagan el pato? Ah, claro, que para eso hacen falta cojones.

Bienvenidos a una nueva era de justicia universal. Ojalá os pudiera esperar fuera.

Edito (12:42): Y se me olvidaban los toros, la Gürtel, y poner a todos los inspectores de Hacienda a averiguar dónde está ese 20% de dinero negro que se calcula que circula por España. Más propuestas: #tijeretazo en Twitter.

Guía sencilla para demostrar cualquier cosa

Jueves, 8 de abril de 2010 5 comentarios

Gracias a Maikelnai, que la decora muy bien decorada dando ejemplos, encuentro una lista con 14 recomendaciones para demostrar cualquier cosa que uno se proponga. No pongo los 14 pasos porque lo interesante es leer el artículo, pero sí un pequeño extracto:

So what separates pseudoscience from science? Well, using the methods of pseudoscience, almost anything can be proved. There is usually no possible way to test the theory. If the theory is testable, it can only be confirmed; it cannot be disproved. There is either no evidence to back up claims, or the evidence is specially picked from the vast field of conflicting data. The theories are often descriptive rather than explanatory, making them possibly correct, but redundant. The phenomena described are often not observable, let alone measurable. Lastly, the terms used in the argument are usually not defined at all, or at the very least are given fuzzy definitions.

PS: También es interesante consultar The Woo Handbook.

Yo ya he dado

Martes, 6 de abril de 2010 Sin comentarios

WikiLeaks es una página web que publica información privilegiada, aportada por fuentes confidenciales, sobre gobiernos y otras instituciones. Entre los numerosos documentos que a través de ella han visto la luz hay historias de corrupción política, de abusos de los derechos humanos, sobre la Cienciología, listas negras de censura en Internet…

Ayer volvieron a demostrar por qué merece la pena invertir 25 míseros euros en ayudarles a seguir adelante, para que no se repita la historia de los últimos meses, en que han tenido que cerrar temporalmente la página por falta de presupuesto: un vídeo que el gobierno de EEUU se negaba a proporcionar, y que muestra el asesinato de dos periodistas de Reuters por parte de los ocupantes de un helicóptero Apache en julio de 2007. La grabación contiene momentos espeluznantes, como cuando una furgoneta se acerca para recoger a los heridos y los cadáveres, y los soldados piden que se les deje seguir disparando; permiso que les es concedido.

Recomiendo leer la noticia original en la propia página de WikiLeaks y la entrada de Íñigo Sáenz de Ugarte al respecto. También, a los débiles de corazón, que se abstengan de pulsar el play.

A vueltas con la tolerancia

Lunes, 5 de abril de 2010 Sin comentarios

Creo que ya he dicho en muchas ocasiones que soy un intolerante, pero que lo soy con las ideas y no con las personas (y, si en algún caso no se ha dado la segunda cláusula, pido perdón antes de continuar). Diciendo que creo que las ideas deben ser lo suficientemente sólidas como para soportar cualquier envite (de corte escéptico) no estoy contando nada nuevo.

Una de las situaciones qué más curiosas y familiares me parecen es la del ateo que no se siente ofendido. De las misma forma que un cristiano, un judío o un mulsulmán (o un antiguo heleno) puede sentirse atacado por alguien que defiende que no hay dioses, o que les hace cuestionarse sus posturas, jamás he visto a un ateo alterarse porque cualquiera de esos otros individuos afirmen lo contrario (sistemática, continua y constantemente, por no decir que sin prueba alguna) o le pidan a él que se explique.

Hay personas que creen que sus ideas valen más que otras -cualesquiera- o que las de los demás -en general-, y que lo que les confiere ese valor no es tanto el mérito propio de la idea como una especie de vallado místico, metafísico, con el que se pretende que la razón y el pensamiento crítico no puedan sino mirar desde lo lejos. Y, claro, cuando se osa tan solo pasar un mísero “por qué” por encima del cercado, ocurre lo de siempre: ira, enfado, rabia, todo ello precipitado por el miedo a no saber, a cuestionarse a uno mismo. Dependiendo de la época de la que hablemos, del carácter del que se da por ofendido y del poder que posea, tendremos una consecuencia u otra derivada de ese miedo: inquisiciones por blasfemia, acusaciones de brujería, juicios sumarísimos a disidentes políticos, lapidaciones de homosexuales, insultos y vituperaciones de diversos calibres…

Según se iba avanzando hacia un mundo más moderno y civilizado, se fue concibiendo el concepto de tolerancia, cuya aplicación permitía que una persona pudiera disidir del pensamiento mayoritario sin tener, por ello, que temer por su integridad física. Una tolerancia hacia las personas, de forma que se puede discrepar de los argumentos y las ideas de otro, pero no abrirle la cabeza por ello. Pero este concepto tan útil y necesario para el avance de la civilización se ha visto prostituido políticamente en los últimos tiempos. Tolerar, en su versión actual, consiste en respetar las creencias, ideas o prácticas de los demás cuando son diferentes a las nuestras. Y por ahí no paso.

¿Cómo se tolera a una persona que cree que las demás razas son inferiores, aun cuando no inflija castigo alguno a nadie? ¿De verdad una persona sin prejuicios raciales puede respetar una creencia de ese tipo? ¿No sería más adecuado y correcto exigir que el racista se plantee por qué cree que otros son inferiores y lo explique, en lugar de darle una palmadita en la espalda y decir “respeto tus ideas, pues son igual de válidas que las de los demás”?

Muchos dirán que el racismo y, por ejemplo, la religión son temas distintos. Que no se puede aplicar el párrafo anterior al creyente en uno o varios dioses. Y yo, muy socráticamente, haré lo que mejor se me da: preguntaré por qué. ¿Acaso hay creencias de primer y segundo nivel? ¿Cuanto más enraizada en uno se encuentra una idea, más digna es de respeto? Conceptos como el geocentrismo o la hegemonía de una u otra raza han formado (y forman, tristemente, en algún caso todavía) parte del sistema central de creencias de individuos e, incluso, de comunidades enteras. ¿Es cuestionar la validez de sus ideas atacarlos en un plano personal, o solo cuando la idea es mala o dañina? ¿Quién decide qué idea es mala y cuál es buena? Es bastante esclarecedor, además, que aquellos que defienden la idea de una moral universal suelen concluir que esta coincide con la suya propia (y que los que tienen otra es por algún defecto, supongo).

Tampoco me parece que una creencia que se profesa de forma personal, sin interferir en la vida de terceros, sea totalmente inocua. Las ideas fijas, inamovibles y nunca cuestionadas sólo llevan a un lugar: la ignorancia. Dudo encontrar a mucha gente que me defienda que la ignorancia es algo deseable, a menos que lo hagan interesadamente con el fin de engañar a otros, o con el de edulcorar artificialmente la realidad para hacerla más atractiva. Lo que distingue a los adultos de los niños es que los primeros no pueden creer que tres tipos en camello recorran todo el mundo en una noche dejando regalos en cada casa, por muy bonito y mágico que nos parezca el concepto. ¿Dejaría usted que operase a su hijo un cirujano que cree en los unicornios?

Y, de nuevo, vuelvo a caer en la trampa de la intransigencia y la ofensa, pues he comparado creer en los unicornios o en los Reyes Magos con una creencia seria. Pero, ¿para quién es seria? No es difícil pensar que cualquier cosa que se le ocurra a uno puede llegar a ser algo importante para algún individuo del planeta; la reciente proliferación de pulseras Power Balance me parece un buen ejemplo. ¿No es dar iguales muestras de intransigencia y, encima, de soberbia, enfadarse por que se compare lo que uno cree con lo que creen, por ejemplo, los indios que realizan la danza de la lluvia? Para mi gusto, el principal motivo de tal enfado es, precisamente, no poder dar una razón (más allá de gritar “no es lo mismo” tapándose los oídos) por la que ambas ideas no son comparables.

Todos podemos estar equivocados en cualquier momento, así que, ¿cómo se puede asumir que algunas de nuestras creencias permanecerán inmutables, pase lo que pase? Ese es el problema del que adolecen muchos de los manuales de comportamiento (y aquí incluyo textos sagrados, libros de medicina tradicional y escritos prescriptivos en general): dicen el miércoles lo mismo que decían el lunes, sin importar lo que haya ocurrido el martes (perdón por utilizar tanto la misma frase, y gracias, Stephen Colbert). Incluso los tratados más eminentes de física, como el Philosophiæ Naturalis Principia Mathematica de Newton, acaban siendo enmendados o rechazados completamente cuando se ve ya no funcionan tan bien. Los promotores científicos nunca harán un drama de esto, más bien se vanagloriarán de ello porque, como dice el refrán, rectificar es de sabios.

Paradójicamente, los que me señalan por mi intransigencia con las ideas se olvidan de que ellos están cometiendo una más grave: la que atañe a los hechos y al sentido común, a la navaja de Occam y al método científico. A pensar, en general.

Philosophiæ Naturalis Principia Mathematica

La cita del día

Domingo, 4 de abril de 2010 Sin comentarios

The word god is for me nothing more than the expression and product of human weaknesses, the Bible a collection of honourable, but still primitive legends which are nevertheless pretty childish. No interpretation no matter how subtle can (for me) change this.

Albert Einstein. Gutkind Letter.

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Lectura recomendada

Domingo, 4 de abril de 2010 Sin comentarios

Para abrir boca, un pequeño extracto (probablemente el más famoso de todo el artículo):

Many orthodox people speak as though it were the business of sceptics to disprove received dogmas rather than of dogmatists to prove them. This is, of course, a mistake. If I were to suggest that between the Earth and Mars there is a china teapot revolving about the sun in an elliptical orbit, nobody would be able to disprove my assertion provided I were careful to add that the teapot is too small to be revealed even by our most powerful telescopes. But if I were to go on to say that, since my assertion cannot be disproved, it is intolerable presumption on the part of human reason to doubt it, I should rightly be thought to be talking nonsense. If, however, the existence of such a teapot were affirmed in ancient books, taught as the sacred truth every Sunday, and instilled into the minds of children at school, hesitation to believe in its existence would become a mark of eccentricity and entitle the doubter to the attentions of the psychiatrist in an enlightened age or of the Inquisitor in an earlier time.

Betrand Russell. Is There a God?.

Si alguien puede aportar una traducción al castellano, será recompensado con un pin de Made in Madrid.

Un encuentro emotivo

Sábado, 27 de marzo de 2010 Sin comentarios

Ayer me fui a sacar sangre; no es algo con lo que disfrute y no porque tenga miedo a las agujas, ese sólo me acompañó durante la infancia.

Mi miedo no era irracional. Mi miedo fue motivado por una enfermera encantadora que se ensañaba con mi culo, recuerdo que al pincharme, parecía como si el clavarme una aguja intramuscularmente desahogara todas sus frustraciones semanales. Había veces que incluso cogía impulso.

Yo al principio decía: Ay!

Pero creo que aquello la impulsaba a presionar más, así que las últimas veces, tarareaba canciones y sonreía para que la muy simpática pensara que yo estaba disfrutando.

La culpa de tener que pincharme no era de la enfermera, todo sea dicho, era mía, por tener amigdalitis y un poco del doctor por elegir que pasar la molestia de mi garganta al glúteo, era lo mejor para mis amígdalas XXL.

Pero lo dicho, aquello lo superé sin necesidad de psicoterapia, sólo hizo falta que la enfermera se jubilara.

Mi problema cuando me voy a hacer análisis es que soy bastante hipotenso; eso hace que me maree con facilidad…

Ayer no me desmayé, salí todo orgulloso del hospital y me dirigía a la facultad de medicina, iba a hacer una visita, antes de irme al trabajo.

Llovía, hacía viento, yo iba con un portátil, una carpeta, y mi color pálido provocado por la suma de: hipoglucemia de no haber desayunado más la hipotensión de la que os he hablado. Y en ese momento en el que yo camino por la acera… para un pedazo de Mercedes a mi lado, una mujer de unos 60 años, todo peinada y maquillada, baja su ventanilla, y me pregunta: “¿Tienes coche?”

Entonces, por mi cabeza pasa: Qué mujer tan encantadora, está viendo mi estado lamentable, saliendo del hospital, lloviendo… y quiere que no me moje y acercarme a algún sitio. Así que le respondo: “No, pero no necesito que me lleve a ningún sitio, voy aquí mismo, a medicina, muchas gracias de todos modos”.

Recorre una sensación estupenda por mi cuerpo, pensaba que la gente así no existía, y menos en Santander donde si las personas se caracterizan por algo, no es por su amabilidad.

La mujer me sonríe y añade: “No, no, si era porque estoy buscando sitio para aparcar, pero no te preocupes”

Acelera de nuevo y cierra la ventanilla.

Yo me digo, “vaya estúpida”… mientras me sonrojo y pienso…”quizá vaya estúpido” . Y llego mojado y con el esparadrapo despegado a la universidad.

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La cita del día

Martes, 23 de marzo de 2010 Sin comentarios

“The day will come when the mystical generation of Jesus, by the supreme being as his father in the womb of a virgin, will be classed with the fable of the generation of Minerva in the brain of Jupiter.” — Thomas Jefferson

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Un cuarto de siglo, Sevilla, y más

Lunes, 22 de marzo de 2010 Sin comentarios

Aquí donde me ven (bueno, más bien en casa, que ahora estoy en el trabajo), el sábado pasado cumplí, nunca mejor dicho, 25 primaveras. Espero que no me cueste mucho acostumbrarme; no en vano, cuando pasé de 22 a 23 me tiré meses quitándome un año por descuido, tras lo que corregía rápidamente, levantando las suspicacias típicas que puede provocar un muchacho que parece desconocer su propia edad.

Siendo sincero, tuve la oportunidad de hacer un ensayo general el miércoles pasado, cuando amanecí, a costa de Ana, en el Barceló de San Sebastián, no muy famoso por la simpatía de sus recepcionistas pero sí por el pedazo de bufé (o “bufet”, o cualquier otra hispanización cutre que admita la RAE) que ofrecen para desayunar. Lo único que echamos de menos fue su típica fuente de chocolate para bañar gofres, cosa que, mirándolo por el lado bueno, mitigó ligeramente el resentimiento de mi recientemente inaugurado régimen.

Sobre los regalos del martes por la noche no voy a contar mucha cosa, salvo que me encantaron, y que estaban pensados y cuidados hasta el último detalle. Recibí una carta muy bonita (y cara, para lo que vienen siendo las misivas) y un cuadro de una bailarina por horas que no pude abrir hasta el sábado. Hoy he tenido la ocasión de desenvolver el último, en forma de SMS confirmando que nos vamos a Sevilla en septiembre.

Me va a costar esperar.