Archivo

Entradas Etiquetadas ‘ana’

Pérdidas de asiento

Lunes, 13 de septiembre de 2010 2 comentarios

Parece que ya está todo listo; cuando escribo estas líneas, apenas me quedan mañana y lo que resta de hoy trabajando para el grupo de computadores de la UC. Han sido seis meses muy entretenidos, pero ahora toca cambiar de aires.

Me mudo a Sevilla con mi niña, a empezar una nueva vida como autónomo. Hemos encontrado un sitio muy cuco en el centro que, ya que no es barato, al menos tiene una terraza de 20m² para que Alex se pueda tomar sus cervecitas entre proyecto y proyecto. En un principio lo íbamos a amueblar nosotros, pero, tras arduas negociaciones (que están a punto de cerrarse), parece que vamos a conseguir que lo equipe el dueño.

Nos vamos p’al sur, como en la canción de Sabina, a sus tapitas y a su Feria, y la verdad es que no puedo decir que no tenga ganas. Estuvimos unos días hace un par de semanas y, a pesar de que apenas hicimos más que caminar de un sitio a otro con 35ºC a la sombra para ver pisos, de los que la mayoría era para echar a correr sin mirar atrás, volví enamorado de la ciudad (aunque quizá de esto tenga algo de culpa la cerveza).

Supongo que, dada mi dejadez habitual, la próxima entrada del blog la escriba ya cuando esté instalado. A ver si para entonces se ha cumplido parcialmente uno de los eternos deseos de Ana y se me ha pegado algo del salero andaluz. Ozú.

Categories: moi Tags: , , ,

Un cuarto de siglo, Sevilla, y más

Lunes, 22 de marzo de 2010 Sin comentarios

Aquí donde me ven (bueno, más bien en casa, que ahora estoy en el trabajo), el sábado pasado cumplí, nunca mejor dicho, 25 primaveras. Espero que no me cueste mucho acostumbrarme; no en vano, cuando pasé de 22 a 23 me tiré meses quitándome un año por descuido, tras lo que corregía rápidamente, levantando las suspicacias típicas que puede provocar un muchacho que parece desconocer su propia edad.

Siendo sincero, tuve la oportunidad de hacer un ensayo general el miércoles pasado, cuando amanecí, a costa de Ana, en el Barceló de San Sebastián, no muy famoso por la simpatía de sus recepcionistas pero sí por el pedazo de bufé (o “bufet”, o cualquier otra hispanización cutre que admita la RAE) que ofrecen para desayunar. Lo único que echamos de menos fue su típica fuente de chocolate para bañar gofres, cosa que, mirándolo por el lado bueno, mitigó ligeramente el resentimiento de mi recientemente inaugurado régimen.

Sobre los regalos del martes por la noche no voy a contar mucha cosa, salvo que me encantaron, y que estaban pensados y cuidados hasta el último detalle. Recibí una carta muy bonita (y cara, para lo que vienen siendo las misivas) y un cuadro de una bailarina por horas que no pude abrir hasta el sábado. Hoy he tenido la ocasión de desenvolver el último, en forma de SMS confirmando que nos vamos a Sevilla en septiembre.

Me va a costar esperar.

Viajes, cambios

Martes, 9 de marzo de 2010 1 comentario

Últimamente tengo esto algo abandonado y hoy he decidido que ya va siendo hora de quitarle el polvo. No he querido escribir nada desde hace una temporada porque tenía pendiente comentar el paseo que Ana y yo nos dimos por Andalucía, pero quería hacerlo sin prisas, con cierto nivel de detalle y tranquilidad, por lo que todo lo que se me iba ocurriendo para poner aquí ha ido formando un pequeño montón detrás.

Nuestro objetivo era conocer juntos un poco de Sevilla, Granada y Córdoba, sobre todo de la primera, dado que pensamos irnos a vivir allí este septiembre (si en Unican les da por publicar la lista de concesiones de la SICUE algún día…). Allá fuimos, hace ya casi un mes, a pesar de las muchas advertencias de lluvia (que resultaron por ser bastante precisas), y la verdad es que nos lo pasamos muy bien.

A pesar de que estuvimos algo acatarrados durante el viaje (motivo ese, junto con la lluvia, de que cambiásemos Córdoba por Madrid, donde, si iba a llover, al menos teníamos quién nos acogiera para no vernos obligados a pagar un hotel), pudimos disfrutar de Sevilla lo suficiente para reafirmarnos en nuestra idea de pasar, al menos, un año allí; la gente es muy acogedora y agradable, y en la ciudad sobran jardines y calles peatonales para perderse.

Granada nos entusiasmó algo menos, sobre todo por la chupa que pillamos pretendiendo visitar la Alhambra. Encontramos, sin embargo, un rincón, el Café Abierto (o Pícaro, que ponía las dos cosas), y dos restaurantes, el Nuevo (donde se come fenomenalmente y el servicio es inmejorable) e Il Gondoliere (un italiano con comida deliciosa y mucha clase que, por tener, tiene hasta actores vestidos de época para recibirte en la puerta, y unos precios muy asequibles) que compensaron, y de qué forma, el no tan buen tiempo.

Y ahora ya estamos aquí, y ya que es mi blog y me da la gana, aprovecho para comentar que el lunes empiezo nuevo curro, en la Uni, con los de ATC, al menos hasta que nos bajemos de nuevo a Sevilla (esa vez ya durante algunos más que tres días). A ver qué tal se da.

Categories: moi Tags: , , , , , , , , ,