Pérdidas de asiento
Parece que ya está todo listo; cuando escribo estas líneas, apenas me quedan mañana y lo que resta de hoy trabajando para el grupo de computadores de la UC. Han sido seis meses muy entretenidos, pero ahora toca cambiar de aires.
Me mudo a Sevilla con mi niña, a empezar una nueva vida como autónomo. Hemos encontrado un sitio muy cuco en el centro que, ya que no es barato, al menos tiene una terraza de 20m² para que Alex se pueda tomar sus cervecitas entre proyecto y proyecto. En un principio lo íbamos a amueblar nosotros, pero, tras arduas negociaciones (que están a punto de cerrarse), parece que vamos a conseguir que lo equipe el dueño.
Nos vamos p’al sur, como en la canción de Sabina, a sus tapitas y a su Feria, y la verdad es que no puedo decir que no tenga ganas. Estuvimos unos días hace un par de semanas y, a pesar de que apenas hicimos más que caminar de un sitio a otro con 35ºC a la sombra para ver pisos, de los que la mayoría era para echar a correr sin mirar atrás, volví enamorado de la ciudad (aunque quizá de esto tenga algo de culpa la cerveza).
Supongo que, dada mi dejadez habitual, la próxima entrada del blog la escriba ya cuando esté instalado. A ver si para entonces se ha cumplido parcialmente uno de los eternos deseos de Ana y se me ha pegado algo del salero andaluz. Ozú.
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