Is there anybody alive out there?!
Mmm… iba a hacer como todos los periodistas babosos y empezar el post con un adjetivo. “Sensacional“. “Impresionante“. “Apoteósico“. La verdad es que dos razones me empujan a no hacerlo; la primera y evidente es que odio ese tipo de pedantería. La segunda, que cualquier adjetivo que pueda imaginar (ya, no soy Garcilaso, pero una vez asumido eso) resulta abrasivamente diminutivo para lo que resultó la actuación de el Boss en Bilbao el lunes pasado (no he escrito desde entonces porque estaba en estado de shock… bueno, como excusa sonaba mejor en mi cabeza).
Menudo fin (e inicio) de semana me he marcado. No quiero ahondar más en el tema de Springsteen porque siento que cada vez que abro la boca (o las manos) para comentarlo, le quito un pedacito de maravillosidad al recuerdo que llevo grabado en la cabeza, lo profano y desmitifico, aun buscando el efecto contrario.
Qué curioso. Ahora que lo pienso, es por lo que muchos se deben de preguntar por qué la iglesia pierde gancho con el paso del tiempo. Debe de ser que insistir en el mismo dios durante mucho tiempo cansa al personal. Al menos los míos sacan nuevos discos…
PS: Lo juro, las fotos de Bloc Party llegarán enseguida.
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