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Guía sencilla para demostrar cualquier cosa

Jueves, 8 de Abril de 2010 alx5000 5 comentarios

Gracias a Maikelnai, que la decora muy bien decorada dando ejemplos, encuentro una lista con 14 recomendaciones para demostrar cualquier cosa que uno se proponga. No pongo los 14 pasos porque lo interesante es leer el artículo, pero sí un pequeño extracto:

So what separates pseudoscience from science? Well, using the methods of pseudoscience, almost anything can be proved. There is usually no possible way to test the theory. If the theory is testable, it can only be confirmed; it cannot be disproved. There is either no evidence to back up claims, or the evidence is specially picked from the vast field of conflicting data. The theories are often descriptive rather than explanatory, making them possibly correct, but redundant. The phenomena described are often not observable, let alone measurable. Lastly, the terms used in the argument are usually not defined at all, or at the very least are given fuzzy definitions.

PS: También es interesante consultar The Woo Handbook.

A vueltas con la tolerancia

Lunes, 5 de Abril de 2010 alx5000 Sin comentarios

Creo que ya he dicho en muchas ocasiones que soy un intolerante, pero que lo soy con las ideas y no con las personas (y, si en algún caso no se ha dado la segunda cláusula, pido perdón antes de continuar). Diciendo que creo que las ideas deben ser lo suficientemente sólidas como para soportar cualquier envite (de corte escéptico) no estoy contando nada nuevo.

Una de las situaciones qué más curiosas y familiares me parecen es la del ateo que no se siente ofendido. De las misma forma que un cristiano, un judío o un mulsulmán (o un antiguo heleno) puede sentirse atacado por alguien que defiende que no hay dioses, o que les hace cuestionarse sus posturas, jamás he visto a un ateo alterarse porque cualquiera de esos otros individuos afirmen lo contrario (sistemática, continua y constantemente, por no decir que sin prueba alguna) o le pidan a él que se explique.

Hay personas que creen que sus ideas valen más que otras -cualesquiera- o que las de los demás -en general-, y que lo que les confiere ese valor no es tanto el mérito propio de la idea como una especie de vallado místico, metafísico, con el que se pretende que la razón y el pensamiento crítico no puedan sino mirar desde lo lejos. Y, claro, cuando se osa tan solo pasar un mísero “por qué” por encima del cercado, ocurre lo de siempre: ira, enfado, rabia, todo ello precipitado por el miedo a no saber, a cuestionarse a uno mismo. Dependiendo de la época de la que hablemos, del carácter del que se da por ofendido y del poder que posea, tendremos una consecuencia u otra derivada de ese miedo: inquisiciones por blasfemia, acusaciones de brujería, juicios sumarísimos a disidentes políticos, lapidaciones de homosexuales, insultos y vituperaciones de diversos calibres…

Según se iba avanzando hacia un mundo más moderno y civilizado, se fue concibiendo el concepto de tolerancia, cuya aplicación permitía que una persona pudiera disidir del pensamiento mayoritario sin tener, por ello, que temer por su integridad física. Una tolerancia hacia las personas, de forma que se puede discrepar de los argumentos y las ideas de otro, pero no abrirle la cabeza por ello. Pero este concepto tan útil y necesario para el avance de la civilización se ha visto prostituido políticamente en los últimos tiempos. Tolerar, en su versión actual, consiste en respetar las creencias, ideas o prácticas de los demás cuando son diferentes a las nuestras. Y por ahí no paso.

¿Cómo se tolera a una persona que cree que las demás razas son inferiores, aun cuando no inflija castigo alguno a nadie? ¿De verdad una persona sin prejuicios raciales puede respetar una creencia de ese tipo? ¿No sería más adecuado y correcto exigir que el racista se plantee por qué cree que otros son inferiores y lo explique, en lugar de darle una palmadita en la espalda y decir “respeto tus ideas, pues son igual de válidas que las de los demás”?

Muchos dirán que el racismo y, por ejemplo, la religión son temas distintos. Que no se puede aplicar el párrafo anterior al creyente en uno o varios dioses. Y yo, muy socráticamente, haré lo que mejor se me da: preguntaré por qué. ¿Acaso hay creencias de primer y segundo nivel? ¿Cuanto más enraizada en uno se encuentra una idea, más digna es de respeto? Conceptos como el geocentrismo o la hegemonía de una u otra raza han formado (y forman, tristemente, en algún caso todavía) parte del sistema central de creencias de individuos e, incluso, de comunidades enteras. ¿Es cuestionar la validez de sus ideas atacarlos en un plano personal, o solo cuando la idea es mala o dañina? ¿Quién decide qué idea es mala y cuál es buena? Es bastante esclarecedor, además, que aquellos que defienden la idea de una moral universal suelen concluir que esta coincide con la suya propia (y que los que tienen otra es por algún defecto, supongo).

Tampoco me parece que una creencia que se profesa de forma personal, sin interferir en la vida de terceros, sea totalmente inocua. Las ideas fijas, inamovibles y nunca cuestionadas sólo llevan a un lugar: la ignorancia. Dudo encontrar a mucha gente que me defienda que la ignorancia es algo deseable, a menos que lo hagan interesadamente con el fin de engañar a otros, o con el de edulcorar artificialmente la realidad para hacerla más atractiva. Lo que distingue a los adultos de los niños es que los primeros no pueden creer que tres tipos en camello recorran todo el mundo en una noche dejando regalos en cada casa, por muy bonito y mágico que nos parezca el concepto. ¿Dejaría usted que operase a su hijo un cirujano que cree en los unicornios?

Y, de nuevo, vuelvo a caer en la trampa de la intransigencia y la ofensa, pues he comparado creer en los unicornios o en los Reyes Magos con una creencia seria. Pero, ¿para quién es seria? No es difícil pensar que cualquier cosa que se le ocurra a uno puede llegar a ser algo importante para algún individuo del planeta; la reciente proliferación de pulseras Power Balance me parece un buen ejemplo. ¿No es dar iguales muestras de intransigencia y, encima, de soberbia, enfadarse por que se compare lo que uno cree con lo que creen, por ejemplo, los indios que realizan la danza de la lluvia? Para mi gusto, el principal motivo de tal enfado es, precisamente, no poder dar una razón (más allá de gritar “no es lo mismo” tapándose los oídos) por la que ambas ideas no son comparables.

Todos podemos estar equivocados en cualquier momento, así que, ¿cómo se puede asumir que algunas de nuestras creencias permanecerán inmutables, pase lo que pase? Ese es el problema del que adolecen muchos de los manuales de comportamiento (y aquí incluyo textos sagrados, libros de medicina tradicional y escritos prescriptivos en general): dicen el miércoles lo mismo que decían el lunes, sin importar lo que haya ocurrido el martes (perdón por utilizar tanto la misma frase, y gracias, Stephen Colbert). Incluso los tratados más eminentes de física, como el Philosophiæ Naturalis Principia Mathematica de Newton, acaban siendo enmendados o rechazados completamente cuando se ve ya no funcionan tan bien. Los promotores científicos nunca harán un drama de esto, más bien se vanagloriarán de ello porque, como dice el refrán, rectificar es de sabios.

Paradójicamente, los que me señalan por mi intransigencia con las ideas se olvidan de que ellos están cometiendo una más grave: la que atañe a los hechos y al sentido común, a la navaja de Occam y al método científico. A pensar, en general.

Philosophiæ Naturalis Principia Mathematica

El gráfico de la vergüenza

Lunes, 21 de Diciembre de 2009 alx5000 1 comentario

Página 60 de la encuesta sobre Percepción Social de la Ciencia y la Tecnología en España, realizada por el Fecyt. Se encuentra uno con esto (clic para agrandar):

respuestas_correctasPese a que, según recoge el mismo estudio realizado en 2009, hemos avanzado algo en materia científico-tecnológica estos últimos 3 años, del gráfico se derivan las siguientes conclusiones:

  • El 20% de los universitarios desconoce que la Tierra gira alrededor del Sol.
  • Un 40% de los preuniversitarios cree que los hombres y los dinosaurios convivieron. Este porcentaje sube al 65% si hablamos de gente con la EGB.
  • El Ministerio de Sanidad debería de mejorar sus campañas de concienciación sobre antibióticos.
  • Nadie tiene ni zorra idea de qué son los rayos láser.
  • Llevamos mejor la geología: al menos sabemos que hay placas tectónicas y que hace calor dentro de la Tierra.
  • Nuestra educación científica da pena.
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Pues eso

Sábado, 3 de Octubre de 2009 alx5000 Sin comentarios

La religión y la lógica

Lunes, 23 de Junio de 2008 alx5000 Sin comentarios

Como cualquiera, a menudo me encuentro con personas que defienden sus ideas religiosas como legítimas, y a la vez pretenden alardear de sentido común y pensamiento racional, conceptos que, de tocarse, lo harían como dos extremos de la misma vara.

A la hora de enfrentarme con gente que no teme discutir calmadamente sobre el binomio religión-lógica, hay tres comportamientos que me intranquilizan sobremanera, a saber:

  1. La capacidad para parchear los razonamientos al vuelo, o admitir premisas de contraejemplo ridículas.
  2. El ímpetu por creer necesariamente en hechos documentados, sin poder aportar más pruebas que testimonios.
  3. La falta de visión al considerar como adecuada una visión completa sin darse cuenta de que, de alguna forma, ha sido impuesta previamente durante la educación.

A continuación, me gustaría comentar un poco más cada una de ellas.

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