Tal día como hoy
Hace 69 años clavados, un tal Paco anunciaba por la radio que el ejército legítimo de España había sido vencido (“cautivo y desarmado”), para regocijo de muchos, que veían cómo la libertad se apoderaba de su país, y decidieron ponerse manos a la obra para que, efectivamente, África siguiera comenzando en los Pirineos.
Hoy muchos siguen celebrando esta efeméride, frontera entre una Guerra fraticida y monstruosa y una dictadura totalitaria y liberticida (me encanta cuando los ultraderechistas ofendidos usan esos dos adjetivos para describir el gobierno de Zapatero) que no crean ustedes que le tuvo mucho que envidiar a la primera.
Lo que más me impresiona, dejada atrás esa época de extraordinaria placidez, es que a día de hoy una de las instituciones que más se aprovechó de la situación, la Iglesia Católica, y, sobre todo, sus acólitos, sigan viendo a España como su país, y pretendan atacar la normalidad democrática blandiendo, de forma ora intencionadamente incorrecta, ora asombrosamente estúpida, lo que ellos llaman el derecho a la libertad religiosa.
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