The problem
El problema no es que los ciudadanos independentistas de Catalunya estén faltando al respeto a un tribunal que lleva tres años decidiendo sobre la constitucionalidad de algo que han aprobado tres cámaras de representantes, además de todos los catalanes en referéndum.
El problema no es la amenaza tácita de desacato que algunos quieren leer en el famoso editorial conjunto de los doce diarios.
El problema no es, siquiera, si el acuerdo es o no constitucional.
El problema radica en que el tribunal que tiene que decidirlo no da las suficientes garantías de independencia política, ya que todos sus magistrados se alinean claramente con el discurso de quien les da de comer y ha puesto ahí. Lo que no se puede comprender es que en una partidita entre PP y PSOE acaben perdiendo los catalanes.
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