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Un poquito más a la izquierda

Miércoles, 24 de Junio de 2009 alx5000 Sin comentarios

Ayer se me iluminaron los ojos leyendo un periódico (no, yo tampoco me lo creía). Resulta que, después de reducir el impuesto de sociedades y eliminar el del patrimonio (perdiendo no sé si unos 1.100 millones de euros en el proceso) para subir los indirectos del tabaco y la gasolina (y así recuperar lo anterior y sacar un poco más), demostrando que les sobran al menos las dos siglas del medio, el PSOE decide dar un giro de 180º y pacta con IU-ICV subir el IRPF a las rentas más altas, y limitar el cheque bebé, los famosos 400€ y otro par de deducciones y ventajas a las más bajas.

Ah, pero los giros de 180º nunca vienen solos. ¿Traicionar la política socio-liberal que tan buenos resultados ha dado a la pseudoizquierda en toda Europa? ¡Nunca! Basta que vengan cuatro democristianos (bueno, diez, seamos justos) y digan que con el dinero de los ricos no se juega, y arreglado.

Si, llevados por el pánico y la incertidumbre, habían hecho acopio de provisiones, encerrado a su familia en casa y tapiado las ventanas, pueden abortar la operación. Nuestro gobierno sigue siendo de derechas.

Cosas que oigo en la radio

Martes, 16 de Junio de 2009 alx5000 Sin comentarios

El otro día Pepe Blanco justificó la subida del tabaco y de la gasolina con dos argumentos: que España es el país de la UE que menos grava estos conceptos, y que incrementar el precio del tabaco va a contribuir al objetivo “de combatir algo que es muy perjudicial para la salud de los ciudadanos” (cito de Europa Press).

No entiendo el doble rasero que se utiliza para separa el tabaco y el alcohol de las demás drogas. El tabaco es malo pero, en vez de prohibirlo, le subimos el precio para que se compre menos. ¿Qué le decimos entonces al que pide que se legalice la marihuana, una vez que lo malo no tiene que estar prohibido, sólo más caro?

Que conste que me parece muy bien que se suba el tabaco; al fin y al cabo, el que se fastidia los pulmones porque quiere, al menos, que contribuya a aliviar la carga que le impone al sistema sanitario público. Pero que no nos vengan de que lo hacen por nuestra salud porque, por ello mismo, lo prohibrían o intervendrían, como estado que son, en el comercio de otras drogas. Imaginémonos por un momento los beneficios que supondrían, tanto para el estado (económicamente) como para sus ciudadanos (en lo que a calidad se refiere), el reflote de esa porción de economía sumergida.