Compartir el fin no es compartir los medios
No sé si he escrito anteriormente sobre este mismo tema, pero aquí va otra vez.
Leo en la columna de Escudier en Público que Amando de Miguel dijo ayer en Onda Cero una sandez como pocas: “mientras haya nacionalismo habrá terrorismo en el País Vasco”. Lo primero que se me ha pasado por la cabeza es que fuera una frase interesadamente sacada de contexto, pero con el background de este personaje, me parece que le pega bastante bien.
La estupidez en sí presenta dos implicaciones, a saber: que el vasco es distinto al resto de los nacionalismos (aunque guardase similitudes con el norirlandés), y que, además, uno de los hechos diferenciales es el surgimiento espontáneo de terrorismo alrededor del primero.
Yo comprendo que ser apuntado con una cámara le disminuya a uno el cociente intelectual en su docenita de puntos, por lo que no me sorprendería que ocurriera lo mismo si a uno le dan un micrófono (con audiencia y todo). Lo que este señor no entiende es que el nacionalismo no es más que un sentimiento irracional que piensa que lo de casa es mejor, por ser de casa, que todos estamos en mayor o menor medida sujetos involuntariamente a él (aunque algunos reneguemos activa y conscientemente). El nacionalismo parte de esa sensación y busca, como objetivo, conseguir cierta independencia de los de fuera. No tiene nada que ver con bombas.
Para cualquiera que tenga un par de dedos de frente, nunca compartir el fin significó compartir los medios. Yo puedo abogar por una España republicana y laica (o atea, lo mismo me da que me da lo mismo), pero no voy a apoyar a los que se dediquen a quemar mezquitas, sinagogas e iglesias o a ponerle francotiradores al Rey, por muy cerca que me lleven de convertir en realidad mi visión. Otra cosa es que uno mismo parta ya de pensar que estaría de acuerdo con cualquier acción que se perpetrase sólo porque encaja en su cuadro mental (me vienen a la memoria las voladuras de clínicas abortistas). Si creo, sé, que mis ideas son mejores que otras, no veo por qué voy a tener la necesidad de emplear la violencia para defenderlas; ya hablarán ellas por sí solas.
Es el cuento de Iniciativa Internacionalista otra vez. Batasuna le da su apoyo, ergo se convierten en terroristas (en lo que vendría a ser un remake macabro del cuento del rey Midas). Creo que lo más rentable, y rápido, para anarquizar este país sería que, por turnos, Batasuna y ETA se mostrasen públicamente a favor del PSOE y del PP. Veríamos a estas hordas de apologistas lanzándose a lo kamikaze a explicar que “no es lo mismo”. Por supuesto que no: éstos son los míos.
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