Ni Dan Brown
El Evangelio de San Mateo engancha. No voy más que 16 versículos, y con tan poco ya se hace evidente que es un best-seller.
Este es el Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham.
Abraham engendró a Isaac, Isaac engendró a Jacob; Jacob engendró a Judá y a sus hermanos;
Judá engendró de Tamar a Fares y a Zéraj; Fares engendró a Hesrón; Hesrón engendró a Aram;
Aram engendró a Aminadab; Aminadab engendró a Najsón; Najsón engendró a Salmón;
Salmón engendró de Rajab a Boaz; Boaz engendró de Rut a Obed; Obed engendró a Isaí;
Isaí engendró al rey David. David engendró a Salomón de la que fue mujer de Urías;
Salomón engendró a Roboam; Roboam engendró a Abías; Abías engendró a Asa;
Asa engendró a Josafat; Josafat engendró a Joram; Joram engendró a Uzías;
Uzías engendró a Jotam; Jotam a Acaz; Acaz engendró a Ezequías;
Ezequías engendró a Manasés; Manasés engendró a Amón; Amón engendró a Josías;
Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, en el tiempo de la deportación de Babilonia.
Después de la deportación a Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel; Salatiel engendró a Zorobabel;
Zorobabel engendró a Abiud; Abiud engendró a Eliaquim; Eliaquim engendró a Azor;
Azor engendró a Sadoc; Sadoc engendró a Aquim; Aquim engendró a Eliud.
Eliud engendró a Eleazar; Eleazar engendró a Matán; Matán engendró a Jacob.
Jacob engendró a José, marido de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo.
Pienso leerlo poco a poco, con detalle, porque a pesar de ser un firme defensor del famoso argumento de Dawkins (“Do you have to read up on leprechology before disbelieving in them?”), me gusta ver cómo muchas veces la gente desconoce el contenido del libro que toma como Primera Ley.
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