La objeción de conciencia
Menudo revuelo se ha montado porque en el borrador de la Ley de Muerte Digna no se regula la objeción de conciencia. Carlos Dávila, como cita Juan Carlos Escudier, se preguntaba si “¿La Junta de Andalucía va a obligar a un médico a desenchufar a un paciente si a él no le da la gana?”. Javier Arenas ha dicho que sólo apoyará la norma si “no violenta a nadie ni atenta contra las creencias de los pacientes, familiares o la seguridad de los médicos”. Cómo va a atentar contra las creencias del paciente, si sería el que decide, o contra la seguridad de los médicos, si estarían amparados por la ley, son dos cuestiones que ni me planteo. Y opino que las creencias de los familiares sólo deberían tener prioridad cuando se trate de cuestiones que les atañan a ellos mismos, pero si hablamos de lo que se vaya a hacer con otra persona, es la decisión de esta última la que debe contar.
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