Enviado por alx5000 el 6 de junio de 2007

Se acababa el otoño de 2004, y yo no podía dormir…

Hordas de soldados negros
invaden el horizonte;
cae la tarde y en el cielo
ya se derrama la noche.

Torbellinos transparentes
yerran entre las flores
de los árboles que chillan
gritos ensordecedores.

No hay barreras ni enemigos
si sopla el viento del norte:
el sol se ve acorralado
entre las sombras informes.

Ya no hay nadie que lo impida,
sólo algún rayo que adorne
las inmensas avenidas
que dibujan hierba y bosque.

Y los árboles se callan
ante un trueno que responde
a algún fogonazo perdido
nacido en el horizonte.

Quién fuera gota de agua,
sin problemas, sin temores,
para llover desde el cielo
como hacen las ilusiones.