Enviado por alx5000 el 11 de junio de 2007

Recuerdo exactamente el momento en que escribí esto. Debían ser como las 2 de la mañana, y el cielo parecía literalmente estar quemándose (las luces de Santander se reflejan en el cielo y se ven desde mi habitación en casa de mis padres).

Esta noche el cielo arde,
arde como yo por dentro,
y arde este corazón
que se quema a fuego lento.

Cada nube es una llama;
cada latido, un tormento
y hasta el aire que respiro
noto que me quema el pecho.

El cielo ha quedado mudo,
carente de rayo y trueno,
y el fuego que lo devasta
crepita desde el silencio.

A mis labios, agrietados,
más secos ya que un desierto,
roza tibia la esperanza
de abandonar este infierno.

Tráme el agua de tu boca
y sofoca en mí este fuego;
resarce a este corazón
que se quema a fuego lento.

No era esto precisamente, pero es bonito