Enviado por alx5000 el 12 de Junio de 2007

Porque no siempre lo es.

No era amor, sólo costumbre
a unos labios sin reservas,
a encontrarle en las tinieblas
de la densa muchedumbre;

a jugar a ser su dueña
para quedar luego impune;
a la estrella que aquel lunes
le regaló por las buenas;

a sus dos ojos azules,
o verdes, o lo que fuera,
que buscaba siempre a tientas.
No era amor, sólo costumbre.