Enviado por alx5000 el 24 de junio de 2007

Continuando la ronda de romances (que no me gustan especialmente, pero quién diría…).

Tú no sabes qué es la lluvia,
ni tampoco lo que el viento,
al golpear tu ventana,
por la noche, está diciendo.

Ni te paras a pensar
que las olas del océano
son mensajes en botellas
venidos de mar adentro.

Y que los acantilados,
lectores insatisfechos,
no se puedan contener
e intenten seguir leyendo.

O que un copo de nieve
sea un pedazo de cielo,
o que un rayo sea un grito
o una nube, un caramelo.

¿No te has detenido nunca
a contemplar los destellos
que pinta la madrugada
fríos sobre el firmamento?

¿O cómo brillan las llamas
que brotan de entre los leños
mientras el humo se escapa
como un fugitivo sueño?

El cielo no llora: sangra.
Los ríos no tienen dueño.
Las montañas son más fuertes
cuanto las quiere el suelo.